Svenska Dagbladet, 10 febrero 2013 – Paulina Neuding: “Glöm inte det goda, fina hatet” [Traducción: Emilio Quintana]
Las expresiones de odio en la red y las amenazas a personas que participan activamente en el debate público se están convirtiendo en un problema importante. Pero cuando Uppdrag granskning [una especie de "Informe Semanal" de la TV sueca, SVT] le dedicó su último programa, restringió su perspectiva a los casos de mujeres atacadas por tener opiniones de izquierdas.
La expresión del odio en la red, pueden creerme, afecta también a las mujeres que no somos de izquierdas. Eso es algo que tenemos en común. La diferencia estriba en que el odio hacia nosotras se canaliza muchas veces a través de los propios medios de comunicación establecidos.
Algunos ejemplos. El verano pasado, Sara Skyttedal, vicepresidente de Kristdemokraternas ungdomsförbund [las Juventudes Democristianas suecas], se mostró crítica con el Pridefestivalen [Festival del Orgullo Gay]. Es un Festival que se centra en el exhibicionismo y el sexo, algo que no beneficia los gays, dijo. Sara fue sistemáticamente sometida a todo tipo de ataques injustificados y extremadamente violentos por parte de periodistas y blogueros que trabajan en medios de comunicación establecidos. Alexander Bard [músico de ideas progresistas] escribió: “”WHO ASKED YOU FOR YOUR FASCIST OPINION? We are NOT HERE TO PLEASE YOU! Fuck off, BITCH!” ["¿QUIEN TE HA PREGUNTADO NADA FASCISTA? NO ESTAMOS AQUI PARA DARTE GUSTO! Que te follen, PUTA!"].
Este problema no afecta sólo a las mujeres. El verano pasado, la publicación de izquierdas Galago [revista de cómic] bromeó con la idea de que había que pegarle un tiro al editorialista [del Svenska Dagbladet] Per Gudmundson. Cuando el periódico llevó el caso ante la Justicia (JK) se burlaron de que Gudmundson se hubiera ofendido tan fácilmente. Simon Forst, político local del Vänsterpartiet [una especie de IU sueca], concejal y diputado provincial de Pajala y Norrbotten [norte de Suecia] escribió en Twitter: “Alla tänkande människor förespråkar väl Per Gudmundsons avrättning?” ["Acaso la gente de buen juicio no está a favor de la ejecución de Gudmundson?"].
El sitio Vita kränkta män se dedica sistemáticamente a poner en la picota y someter a escarnio a todas las personas que su administrador considera que no son suficientemente de izquierdas. Tanto la web como su autor son celebrados como divertidos y progresistas por parte de los medios de comunicación tradicionales.
La bloguera conservadora Alice Teodorescu ha recibido amenazas de muerte por sus opiniones sobre la integración y la igualdad -en buena parte porque Alice no es feminista. Hay quien ha escrito que hay que “cargar el rifle” si te la encuentras, y se la acusa de escribir cosas que “fomentan el odio de clase”.
A Johanne Hildebrandt, que escribe también en el SvD, la han amenazado con violarla y asesinarla. Según ella misma dice, los mamporreros de internet llegan cada vez que Åsa Linderborg o Jan Gillou la acusan de “belicista” en el Aftonbladet.
“El odio de la izquierda es el peor”, me ha dicho cuando nos hemos visto esta semana. “Están convencidos de que su superioridad moral les permite insultarte impunemente”.
Gente que estaría dando gritos si a Skyttedal, Teodorescu, Hildebrandt o a mí, nos pagaran menos que a un hombre, o nos hicieran mobbing en el trabajo, no dudan en escribir que somos idiotas, asquerosas y fascistas. Este comportamiento no se limita a los troles de internet. Cuando el tabloide Aftonbladet dedica dos artículos a buscar similitudes entre yo y el noruego Anders Behring Breivik -el asesino de niños- siento lo mismo que Johanne Hildebrandt: que este tipo de comparaciones fomentan ataques cada vez más agresivos por parte de los que buscan el odio. Lo mismo que cuando Simon Forst [político del Vänsterpartiet] escribe que ”inga moderater förtjänar nåt annat än bly” ["los del partido conservador sólo merecen una bala"].
Este es el odio de la izquierda. Ese odio “bueno” y refinado, que afecta tanto a hombres como a mujeres, culpables de no ser suficientemente pacifistas, progays, feministas, o simplemente porque no son progres.
Mauricio Rojas (que fue parlamentario liberal sueco, de origen chileno) sigue dando conferencias por España, y ha abierto un canal en YouTube, en el que supongo que irán apareciendo las más interesantes, como la del Instituto Juan de Mariana del otro día.
Rojas explica la forma en que Suecia superó la crisis de 1990-1993, mediante un cambio de “mindware” general, y la presenta como modelo a seguir por España.
Mientras tanto, las noticias por estas tierras siguen en la misma dirección: bajar los impuestos para mantener el crecimiento económico y el mantenimiento de los servicios públicos.
El gobierno de la Alliansen ha presentado los Presupuestos Generales del Estado 2013, que van en la línea contraria de los presentados en España, si bien las situaciones de partida son muy diferentes.
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En el Svenka Dagbladet de ayer lunes se publicaba una breve entrevista con Mauricio Rojas, que ahora vive en Madrid, pero que fue portavoz en temas de inmigración del Folkpartiet liberalerna [Partido Popular Liberal] de Suecia, entre 2004-2006.
Rojas se manifiesta en contra de la política de Erik Ullenhags, actual Ministro de Integración e Igualdad de Género sueco, que ha anunciado un plan para inyectar 200 millones de coronas de dinero público en zonas con fuerte inmigración (como Rinkeby o Tensta, en Estocolmo) de 15 ciudades (para mejora de infraestructuras y políticas sociales de discriminación positiva).
Rojas opina que el problema no es económico sino jurídico, ya que las leyes diferencian entre trabajadores suecos e inmigrantes, en una forma que califica de “racismo estructural”. Es decir, que cuando se produce una recesión, los que pagan el pato son los inmigrantes y los jóvenes.
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Metro, 16 agosto 2012 – Johan Norberg: “Lär av Johnny Munkhammar” [Traducción: Emilio Quintana]
Johnny [Munkhammar] nunca se sentaba en la mesa de los aburridos. Daba igual que estuviera en una boda o en una conferencia, en un banco o en un pub escocés, en su mesa siempre había gente que entablaba relaciones verdaderas; allí se contaban las mejores anécdotas, se cantaban las canciones más contagiosas. No tenía ganas de perder el tiempo. Una vez escribió: “Mi problema ha sido siempre que el día no tiene 48 horas. Hay demasiadas cosas interesantes, hay demasiadas cosas apasionantes por todas partes”.
No le hacía falta escuchar mucho las historias sobre la vida y la carrera de sus compañeros de mesa para que saltara y se pusiera a hablar, con tanta amabilidad como firmeza, de la forma en que sus ambiciones se verían beneficiadas si se bajaran algunos impuestos, se eliminaran algunas leyes o se permitiera una mayor inmigración. Se movía siempre en el filo de la navaja entre la gravedad y la frivolidad, porque lo que lo apasionaba eran las reformas políticas.
Era un liberal apasionado, que pensaba que el mundo sería mucho mejor si la gente simplemente fuera respetuosa con las decisiones y la forma de vida de los demás, y el Estado dejara de ponerle zancadillas a las personas emprendedoras. Nunca dudó de la capacidad que tienen los hechos y los números para hacer cambiar de opinión incluso a los mayores opositores.
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El pasado 7 de julio se lanzó en Florencia un nuevo movimiento-partido de carácter libertariano, bajo el nombre de Sedizione liberale. “Sedizione” vale por motín, en el sentido del que comenzó la Revolución Americana en Boston. Hartos de esperar una “revolución liberal”, llaman a un “motín liberal” en Italia.
Sobre la base de la elección de todos los candidatos políticos a través de elecciones primarias, el nuevo movimiento despliega principios de este tipo en Economía, Instituciones y Justicia:
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Economía: bajada de impuestos, reducción del Estado y del gasto público. Drástica reducción de cualquier intervención pública, sindical o burocrática, con el fin de remover los obstáculos que impiden la competencia, la competititvidad y el crecimiento de la economía privada.
Instituciones: parlamento unicameral, reforzamiento de los candidatos electos por encima de los partidos, así como del control del Parlamento sobre los mismos.
Justicia: reforma general de la Justicia. Elección del porder judicial por sorteo, reforzamiento de las garantías ciudadanas, alternativas a la pena de cárcel.
Los nombres que llevan a cabo este motín no son nuevos en el movimiento liberal italiano: Marco Taradash, Oscar Giannino, Cinzia Caporale, Davide Giacalone, Arturo Diaconale, Fabrizio Rondolino, Alberto Mingardi, Mario Sechi, etc… I soliti (“Los de siempre”):
Sólo hay un modo de devolverle a Francia la esperanza: abandonar completamente el socialismo.
Esta es una traducción al español del escrito que 21 economistas franceses publicaron el pasado 3 de mayo de 2012 en The Wall Street Journal, antes de la segunda vuelta de las elecciones francesas: “The Problem With Hollande. Twenty-one French economists say the country should know better than to elect François Hollande”.
Los autores no pertenecen a ningún partido político, y sus opiniones son personales, es decir, no representan a las instituciones en que trabajan:
François Hollande y sus amigos socialistas son una especie particularmente mendaz y destructiva de demogogos. Dicen que van a ayudarnos aumentándonos el salario mínimo, en vez de liberando nuestras energías; dicen que van a penalizar a los ricos, en vez de estimularnos para que todos y cada uno de nosotros nos comprometamos en un mayor esfuerzo productivo; dicen que van a gastar más para estimular el “crecimiento” -para comprar más consumidores, en realidad-, en vez de dejarnos elegir la forma en que queremos emplear nuestros recursos.
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- Contrautopía es una publicación online de análisis cultural desde una perspectiva libertariana. ISSN: 2000-9445
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