J. Norberg: “Bajar los sueldos puede crear empleo juvenil”

Metro, 30 marzo 2012 – Johan Norberg: “Lägre löner kan ge unga ett jobb” [Traducción: Emilio Quintana]
A principios de la década de los 90 Suecia experimentó una profunda crisis económica que dejó sin empleo a miles de jóvenes. La economía se recuperó rápidamente y volvieron los empleos -para todos, menos para ellos. Este episodio nos dejó una profunda herida. Si uno termina los estudios para caer en tierra de nadie, se establece un patrón de marginalización que se manifiesta en los problemas que tenemos ahora.
Estamos a punto de cometer un error histórico. Actualmente, el 25% de los jóvenes suecos entre 15-24 años está en paro. Exactamente el mismo nivel que durante la crisis de los 90.
Uno de cada cuatro jóvenes suecos no tiene empleo -una cifra superior a la media de la UE. No contamos con cifras totalmente fiables. El Gobierno dice que las cifras de desempleo están sobrevaloradas, y la oposición se enfada muchísimo cada vez que le escucha esto. Al menos hasta que la oposición llegue al Gobierno y empiece a decir que las cifras de paro están sobrevaloradas. En todo caso, en una cosa tenemos que empezar a ponernos de acuerdo: el desempleo juvenil es demasiado alto.
Por este motivo, la líder del Centerpartiet (nota: el partido liberal sueco) Annie Lööf (en la foto) ha levantado la voz para alertar del peligro de que los sueldos sean demasiado altos cuando un joven empieza su vida laboral. Este tema admite pocas dudas, ya que está muy bien estudiado. Uno de nuestros mejores economistas en este campo es Per Skedinger, que ha llegado a la conclusión, tras múltiples estudios, de que tener un salarío mínimo demasiado alto “en la mayoría de los casos, tiene un efecto negativo sobre el empleo”, y que los más afectados por este efecto son “los grupos marginales”, es decir, las personas poco cualificadas, los inmigrantes y los jóvenes.
Cuando un joven se incorpora por primera vez al mercado de trabajo, carece de la experiencia y del conocimiento que tienen los otros. Si un empleador le tiene que pagar casi lo mismo que a otra persona más eficiente, ese joven nunca conseguirá un trabajo.
Según Näringslivets Mediaservice (nota: la Oficina de Prensa del Ministerio de Industria y Comercio sueco) un auxiliar de enfermería de 20 años gana 20.900 coronas al mes, mientras que una persona de 50 años que desempeña el mismo puesto recibe 23.900. 30 años de experiencia laboral sólo significan 3.000 coronas más de sueldo. En el caso de conductores de camiones, la diferencia es de sólo 1.200 coronas al mes. Esta escasa diferencia de salario es el motivo de que los jóvenes no puedan conseguir trabajo, y tiene también como efecto que mucha gente no tenga expectativas de mejorar económicamente a lo largo de su carrera laboral.
Hay muchos críticos que piensan que tener salarios más bajos conduce a la formación de una especie de proletariado mal pagado, pero la experiencia nos demuestra que la capacidad y el conocimiento no se adquieren en el sistema educativo, sino trabajando, es decir, demostrando realmente lo que uno es capaz de hacer. La mayoría de la gente acepta trabajar cobrando el salario mínimo si sabe que en uno o dos años van a ganar más. La pregunta no es si los jóvenes deberían tener salarios más altos o más bajos, sino si van a poder tener salarios que vayan creciendo con la experiencia, o si simplemente no van a tener nada.
En Suecia estamos viviendo una situación grotesca: tenemos mucho paro, pero al mismo tiempo hay montones de empresas que necesitan mano de obra cualificada -entre otras cosas, porque los jóvenes no son contratados y no tienen la oportunidad de desarrollar sus cualidades. Cada vez hay más jóvenes suecos que se enfrentan a una situación imposible: cómo conseguir un primer empleo cuando el empleador busca trabajadores con experiencia.
- Contrautopía es una publicación online de análisis cultural desde una perspectiva libertariana. ISSN: 2000-9445
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